Parada técnica en Beijing

Los nervios comenzaron en el momento en que llegamos al aeropuerto, no sólo por la aventura en sí, sino por volver a coger un avión después de tantas experiencias negativas en el aire.

El clima se relajó porque, sin quererlo, nos habían preparado una despedida de última hora: Rubén nos había llevado en coche al aeropuerto y se había compinchado con Miguel y Eva para darnos un achuchón y un beso antes de montar en el avión, además de traernos un regalito muy calentito!¡Gracias de nuevo a los tres, chicos!

Llegado el momento, nos despedimos y empezó de nuevo el estrés: pasar el control con tantos bártulos, fue una tarea de lo más complicada…pero al fin llegamos a la puerta de embarque. Volábamos Madrid-Moscú, escala de 3 horas y de nuevo Moscú-Pekín.

No sabemos si cada vez que montamos en un avión, los dioses se alinean para que haya viento, lluvia o tormentas de rayos y/o tormentas de nieve. En este caso, fue el sonado temporal de frío y viento que azotaba Europa y en medio de, lo que podría llamarse un vuelo tranquilo, empezaron las malditas turbulencias que duraron más de una hora…

Por fin, aterrizamos, de golpe, sobre el suelo nevado, pero ya daba igual…habíamos tocado suelo y sólo nos quedaba un vuelo más para llegar a nuestro destino y esperábamos que fuese tranquilo…

Salimos de Moscú con una media hora de retraso, pero gracias a lo que sea (y me da igual XD…) llegamos a Pekin sanos y salvos!

Una vez en Pekin, cogimos un taxi del aeropuerto a casa de Jessica (una tía muy maja que nos alojó durante una semana en su casa) y flipamos con el frío que hacía y lo grande que era aquello!! El resto del primer día en Pekin, lo tengo difuso en la mente, de la pila de horas que llevaba sin dormir, sólo recuerdo que a las 7 de la tarde nos metimos en la cama y amanecimos 15 horas después. Matamos el Jet Lag a base de sueño. ¡Toma ya!

Como buenos turistas y a pesar del frío y de que casi no viéramos nada de lo tapados que íbamos, los siguientes días visitamos todo lo visitable en la ciudad:

–          Templo del Cielo

–          Mercado de la Seda

–          Wangfujing

–          Palacio de Verano

–          Parque Beihai

–          Templo del Lama

–          Plaza de Tiananmen

–          Ciudad Prohibida

–          Gran Muralla en Bataling

–          Mercado de noche de bichos asquerosos XD

Y demás…

 

Aparte de turismo, hicimos otras miles de cosas más que hicieron que nos diéramos cuenta de que no íbamos de vacaciones, sino que nos quedaríamos por ese país un largo tiempo…

Teníamos que cerrar el tema del seguro médico y sólo podíamos hacerlo una vez en China, ya que el pago debíamos efectuarlo en Yuanes. Esto implicaba tres cosas:

–          Pagar el seguro

–          Fotocopia el resguardo del pago y demás

–          Envíalo a la compañía de seguros

Parece fácil, pero sin saber chino es prácticamente….tarea imposible.

El primer día que fuimos personas, nos dirigimos al banco con todos nuestros papelitos y el dinero. Una vez allí, todo el mundo nos miraba con curiosidad, hasta que, de repente, vino un chino que hablaba un poquito de inglés. Conseguimos realizar el pago con su ayuda+ un poco de chino+un poco de inglés: todo perfecto. Ahora, debíamos hacer una copia de todo y mandarlo a Shanghai. La parte de las copias fue fácil, los gestos lo dicen todo, pero mandarlo por correo era otra historia…

De verdad que no te das cuenta de si hablas o NO un idioma, hasta que estás en el país, hablando con gente que tiene acento y a la que realmente no le interesa entenderte o hacerse entender.  En Pekín la gente, aparte de hablar muy rápido, habla con un acento extraño como si estuvieran ronroneando todo el rato…rrrrrr…rrrrr….eso era lo que éramos capaces de entender!¡ Todo un desafío!

Ay! Se me olvidaba un pequeño detalle sobre la ciudad: el Metro de Pekin.

Si alguna vez habéis pensado que el metro de Madrid va lleno en hora punta, olvidadlo, son tonterías. Digamos que aquí la gente, en vez de esperar a “salir antes de entrar”, hacen cola para meterse a presión en cuanto se abren las puertas. De ahí que ser aplastado, pisado y/o zarandeado, sea de lo más normal. Así que, una recomendación, evitad el metro en hora punta (los horarios son similares a los de Madrid: de 9 a 6 con 1 hora para comer).

Para terminar bien nuestra estancia en Pekin, Jessica nos sacó de fiesta. La verdad que esa noche era como volver a Europa, ya que en el sitio donde fuimos hablamos con un francés, una suiza y un americano…nada de chinos alrededor. Además de eso, en la discoteca a la que nos llevó más tarde, lo más sonado era Jennifer López, Pit Bull y demás. Alucinante ver bailar a las chinas, sin ningún ritmo y borrachas como cubas, el Danza Kuduro XD! Fue una noche muy divertida.

Los nervios aparecieron de nuevo a la mañana siguiente, ahora sí que sí, dejaríamos de ser turistas en China para empezar nuestra nueva vida en Hohhot. Nos dirigimos al aeropuerto y dijimos un “hasta luego” a Pekin.

P.D:  Algo que no esperáis y os va a llamar mucho la atención es esto:

¡¡Parece que no nos hemos movido de Madrid!! XD

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4 pensamientos en “Parada técnica en Beijing

  1. rafa,ruth y paula dice:

    Cómo nos ha molao!!!!

  2. Luis-oso dice:

    He leído con atención tu experiencia, animo Urko, y se valiente.
    Enhorabuena, que envidia me das.
    Luis

  3. kebiin dice:

    Los Dia están por todo el puto planeta, en la calle paralela a la mía hay uno tb xD

  4. Gorker dice:

    Que grande!!!
    Muy buena entrada! Estamos a al espera de más noticias. Por cierto, que pasó con el tema Isa+Escorpión!?

    Besetes!

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