La importancia de ser guiris.

En la semana (aprox.) que vivimos en el hotel, hasta que conseguimos casa, nuestra vida consistía en ver que nos deparaban los acontecimientos ya que, por aquel entonces, no sabíamos movernos mucho y vivíamos dependientes de nuestros compis chinos. Esto puede parecer que implica aburrimiento o falta de anécdotas pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, siendo extranjeros, puedes dormir tranquilo (o no) sabiendo que algo te va a pasar al día siguiente merecedero de ser contado.  Aquí van dos cenas anecdóticas que nos ocurrieron esos días.

La primera fue un día que, como prácticamente todos esa semana, nos llamaron nuestros amigos chinos para ir a cenar. Nos dijeron que venía un primo suyo desde Nanjing, cosa que no era rara ya que casi todos los días venía alguien nuevo para comer con los laowais (guiris en chino). La cosa empezó a salirse de lo común cuando llegamos al restaurante. Lejos de ser el típico restaurante de aquí (es decir, con más mierda que el rabo de una vaca) este tenía pinta de ser bastante más pijo. Desde los camareros/recepcionistas hasta la decoración eran de un nivel unos cuantos millones de escalones por encima de lo acostumbrado.  Cuando trajeron la comida (antes de que llegara nadie más, de hecho) terminamos de confirmar que no era un sitio estandar.


Al rato apareció el primo y un amigo que, a pesar de no hablar ni papa de ingles, eran unos tíos muy majetes. El tipo resulto ser un físico que al acabar empezó a currar en inspección de edificios y ahora , a sus 35 años, era socio en una empresa de construcción que hacía desde rascacielos a aeropuertos (ahí es ná). En la mesa faltaban aun un par de sillas por llenar y nos comía la curiosidad de saber quien las ocuparía.  Era curioso que solo nos hubieran dicho que comíamos con su primo (y un amigo) y luego faltaran otras dos personas. No pasaron ni 10 minutos cuando llegó un hombre con cara simpática y una chica (su hija) que era del molde “pija de alta alcurnia”. Del tipo de pija que coge las copas con el meñique levantado. La cena empezó y pronto se notaba que el último hombre en llegar era alguien importante. Principalmente porque, cuando un socio de una empresa constructora que además tiene 5 casas y 10 coches te habla como si fueras Dios, es que como mínimo, eres Dios. La curiosidad mató al gato y terminamos preguntando quien era. La respuesta clarificó todo: era un antiguo profesor de matemáticas de universidad que ahora era…senador!!!!. Ahí lo llevas, estábamos cenando con un senador por el simple hecho de no tener los ojos achinados. Para mayor deleite para mí tenía en la misma mesa a un físico y un matemático que eran los putos jefes y que encima les  impresionaba que yo estuviera haciendo un doctorado.

La segunda cena fue también anecdótica pero esta vez por diferentes razones. De nuevo cenábamos con su primo que, como le habíamos parecido majos, nos invitaba a una cena-reunión de amigos. La cena tenía a amigos y compañeros de trabajo de Hohhot, Beijing, Nanjing…y nosotros. El sitio en sí era una pasada. Un restaurante mongol con un teatro dentro en el que, deducíamos, se podían ver espectáculos mientras se cenabas.

Deducimos porque nosotros estábamos en una sala privada en una mesa redonda como para unas 15 personas. Aparte de la cena, que tenía desde té mongol con leche y carne hasta frutas que no están en los libros españoles, lo anecdótico fue de la mano de las ceremonias con 蒙古王 (Mongu Wang/ Rey Mongol). Mongu Wang es un licor blanco con más grados que el sol y que aquí se lo beben como agua. Esto, sumado a la Jihad internacionalmente conocida de “Emborrachemos al extranjero!!!” hacen que, a veces, no sea tan recomendable ser guiri. Yo, que no bebo nada más alcohólico que la Coca Cola, perdí la cuenta de las veces que brindé. Para poner broche a la noche (y a los brindis) asistimos a la que bautizamos como “Ceremonia de chuzarse todo el mundo (al estilo mongol)”. Esta ceremonia consiste en poner a un grupo vestidos de mongoles auténticos cantando canciones mongolas (o como lo llamamos en España, gritar) y al final de cada canción le encasquetan una copa de Mongu Wang a un afortunado (y lo repiten 3 veces por victima)

La ceremonia se repite entre todos los presentes. El repertorio de las canciones se mueven entre “Gritos sobre caballos” y “Gritos sobre praderas” destacando “Gritos sobre cabras”. Al final, como buenos guiris, nos toco ser victimas de la ceremonia.

El hombre del final quiso fusionar nuestra amistad bebiéndonos medio mega-chupito cada uno. La cena acabó con muchos abrazos a los extranjeros (que como se bebían los chupitos ya eran como de la familia) y muchas invitaciones a diversas ciudades de China.

Tocara visitarles a todos cuando llegue el buen tiempo!!

En el siguiente post contamos como conseguimos casa. Palabrita del niño Jesus!!!

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7 pensamientos en “La importancia de ser guiris.

  1. kebiin dice:

    Vaya pedo lleva la amiga Isa xDDDD

  2. woodman76 dice:

    Cojonudo! es super interesantísimo, un saludo y sigue con los post, esta mejor que un callejeros!

  3. […] En mitad de la cena, y como era de esperar, entraron cantantes para hacer la ceremonia mongola que consiste en que ellos cantan y tu bebes. No era la primera vez que me tocaba hacerlo. […]

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