康巴什 : La ciudad fantasma de lujo.

Este finde semana nos tocaba hacer una cosa en la que, a base de practica, nos estamos convirtiendo en expertos: Enseñar nuestra cara de guiris delante de chinos con pasta. En esta ocasión, a mi colega australiano y su mujer les habían invitado un muchimillonario chino a pasar el fin de semana en su ciudad. Como mi colega esta curtido en estas cosas sabía que lo mejor es llevarte a un no chino para el viaje y así dividir el posible sufrimiento. Digo posible porque los viajes con chinos son tan rematadamente extraños que puedes pasar el mejor viaje de tu vida, el peor viaje de tu vida y todos los grados intermedios…a la vez. El caso es que el viernes por el medio día nos preparamos y pusimos rumbo a Erdos.

Un viaje de unas 3 horas se convirtió en uno de 6 gracias al trafico y a que nos perdimos una cantidad incontable de veces. Hago un inciso para aclarar que hay una mala practica realizada por los guiris en China y que alerto que no se debe hacer: Nunca preguntes a un chino!!. Los chinos no conocen la expresión “lo siento, no se donde esta”. Si tu le preguntas a un chino te responderá aunque no tenga ni pajolera idea. Ahora tiene más sentido que el viaje fueran 6 horas ¿verdad?. Finalmente conseguimos llegar al lugar donde nos esperaban y ya solo restaba seguirles para cenar.


El sitio al que nos llevaron a cenar resulto ser una yurta (蒙古包 que viene significando cabaña mongola). Las yurtas son las casas típicas mongolas que utilizan, sobre todo antiguamente, para vivir en las estepas.

Esta, en particular, la habían convertido en una sala a modo de restaurante privado. Dentro nos esperaba la comida típica mongola: Té con leche y carne, Yogur mongol, cordero por todas partes, bollos rellenos de carne y muchas cosas inidentificables.

En mitad de la cena, y como era de esperar, entraron cantantes para hacer la ceremonia mongola que consiste en que ellos cantan y tu bebes. No era la primera vez que me tocaba hacerlo.

Finalizada la cena nos llevaron al hotel. Lo bueno de que te invite un multimillonario es que te paga hoteles cojonudos por la pati.


La mañana siguiente empezó con un desayuno para campeones: Fideos chinos + bollos de pan rellenos de carne + te con leche y carne + otros bollos de carne más grandes aún. En el local donde desayunamos me encontré este curioso cartel:

Con energías como para parar un tren nos fuimos al Mausoleo de Genghis Khan. El Mausoleo de Genghis Khan es de esos sitios que siempre quieres ir pero que está a tomar vientos de cualquier sitio así que nunca vas. Por suerte esta vez nos llevaron así que no había escusa.


El Mausoleo es infinitamente más bonito por dentro que por fuera pero, desgraciadamente, esta prohibido hacer fotos. Dentro esta dividido en 4 salas (las tres cupulas que se ven en la foto y una detras de la central). Allí dentro tienen algunas de las pertenencias (al parecer reales) del propio Genghis Khan. La sala central tiene un mapa de todo lo que invadió. Algo así como esto:

Lo cierto es que he escuchado unas cuantas veces la historia de Genghis Khan y cada uno te la cambia un poco. Para los mongoles y chinos de raza mongola el tipo es lo más parecido a un dios así que como para fiarse. Mi colega Australoturco dice que en Turquía se cuenta que el puente que une Europa y Asia lo destrozaron un poco los mongoles así que es probable que si llegaran bastante lejos. En cualquiera de los casos para esta gente es una divinidad. Tanto es así que terminamos en una ceremonia donde un monje recitaba mil movidas mientras nosotros decíamos nuestros nombres en alto y bebíamos 白酒 en honor a Genghis Khan (aquí si no se riegan las cosas con alcohol les parece una mariconada). El millonetti que nos llevaba debía ser muy devoto porque le dio al monje una pasta gansa después de que hiciéramos el paripe. Bendecidos por Genghis Khan cogimos el coche y pusimos rumbo a un sitio de lo más peculiar 康巴什.

康巴什 (Kang Bashi) es una ciudad famosa en el mundo entero. Es probablemente una de las ciudades fantasma más grandes (y más lujosas) del planeta. La primera vez que oí hablar de Kang Bashi fue en España en un reportaje donde enseñaban como los chinos también estaban teniendo una burbuja inmobiliaria muy grande. Más allá del supersesgo que tenía el reportaje y la falta de perspectiva, el reportaje tenía algo de razón, Kang Bashi se les había ido de las manos. Debido al carbón y las tierras raras, Mongolia Interior es una provincia muy rica. Esta riqueza esta especialmente acumulada en la zona de Erdos con lo que la cantidad de millonarios por metro cuadrado es una barbaridad. Así que las constructoras debieron pensar “construyamos a saco y pongamos los precios altos que aquí fijo que compran”. Resultado: una ciudad para un millón de personas sin casi un alma.




Actualmente ha pasado de ser una ciudad fantasma a una ciudad con poca gente y, todo sea dicho, muy bonita. Visitado Kang Bashi nos llevaron a ver la empresa que tenía el chino-pocho-de-pasta y a unos invernaderos que, sorpresa!, tambien eran suyos.

Por la noche nos llevaron a una casa en el campo donde, juntos con amigos suyos militares, celebramos no se que cosa con comida por todas partes y, como no, vino. Por suerte esta vez conseguimos evitarlo. Como el día no podía acabar normal, a la hora de dormir nos dijo el tipo que, para que pudieramos dormir cuando quisieramos, nos llevaban “al lado de la fabrica”. “Al lado de la fabrica” resulto significar “en las barracas de los trabajadores”. Ha sido la primera vez en mi vida que un día duermo en un hotel cojonudo y al día siguiente en unas barracas petadas de insectos, ranas y gallos que entran en tu habitación por la mañana. Vivir para ver.

Nos despertamos al dulce croar de las ranas y con un moreno “picotazos de mosquito” de lo más sexy. Era el último día de aguantar chinorris y para ello nos llevaron a tocar un poco el desierto. El sitio donde estuvimos 响沙湾 (Xiang sha wan) yo ya lo había catado (vease aquí) y lo volveré a hacer en una semana que recibimos una visita así que no cuento nada de el aun. Solo alguna fotillo.


Lo que si contare es que nos llevaron hasta allí para, una vez arriba, decirnos que no había tiempo y que nos teníamos que ir a comer (la impresionante organización china para variar). La comida, de nuevo, tuvo sus ceremonias mongolas por todos lados. Esta vez además tuvimos la gran suerte de que, para hacerlo más autentico, después de meternos un lingotazo nos traian una cabeza de cabra a la que acariciar. No diréis que no es adorable.

Por suerte ahí acabó nuestro periplo con chinos y nos pudimos volver a casa conduciendo por 200km de carretera con boquetes de medio metro de diámetro y camiones suicidas por todas partes. Liberados de los chinos pudimos hacer una parada técnica en Baotou para comer en un McDonald como Dios manda y tirarnos 4 fotos.


Moraleja, viajar con chinos siempre es una aventura.

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Un pensamiento en “康巴什 : La ciudad fantasma de lujo.

  1. […] Khan. No exagero cuando digo que lo contemplan como a un dios. De hecho, cuando fuimos a ver el Mausoleo de Genghis Khan asistimos a una ceremonia donde un monje cantaba y nos hacía beber vino para honrar su […]

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