La semana de oro o como morir bajo una marea de chinos : Llegada a Xi’an

(Warning! Soy un tío altruista donde los haya así que decidí donar mi móvil a algún chino en Pingyao el último día de vacaciones. Desgraciadamente iba con prácticamente todas las fotos con lo que me tocará improvisar).

El día 1 de Octubre es el Día Nacional de China. Conmemora la fundación del país allá por el 1949. Como son así los chinorris de patrios pues lejos de dedicarle solo el día le dedican toda la semana. Esta semana, a la que llaman Semana de Oro (黄金周) es uno de los pocos periodos “largos” que tienen los chinos de vacaciones. Nosotros que somos así de viajeros decidimos bajarnos unos cientos de kilómetros al sur y visitar dos ciudades amuralladas: Xi’an (西安) y Pingyao (平遥). El problema es que, además de nosotros, esa misma idea la habían tenido tropocientos millones de chinos.

La Semana de Oro china tiene en común con la del Corte Ingles, además del nombre, que hay gente por todos lados. Nosotros estuvimos en Xi’an y Pingyao y estaba hasta la bandera pero un compañero francés estuvo en Zhuhai (珠海), Xiamen (厦门) y Guangzhou (广州) y más de lo mismo. Gente que nos encontramos que venía desde Pekin contaban historias similares. La señal que tuvimos para saber que estas vacaciones iban a ser moviditas fue a la hora de coger los billetes de avión. Los cogimos con 3 semanas de antelación y aún así los precios subían por horas. La segunda fue a la hora de comprar los billetes de tren que nos llevarían de Xi’an a Pingyao. El trayecto no es como para cogerse un taxi. No le dimos mucha importancia pero a 4 días de irnos a Xi’an, usease 7 de irnos a Pingyao tuve esta conversación con nuestra compi Hong Li:


A- Y el jueves vamos desde Xi’an a Pingyao
H- ¿Tenéis ya los billetes?
A- No, los compraremos allí.
H- Que dices!!!! Si seguro que ya no quedan!!!!

Waarning!!! ¿¿Cooomor??. Entramos en estado de shock y nos pusimos como locos a buscar trenes en internet. Tuvimos una potra muy sería y gracias a un amigo de Hong Li conseguimos dos de las tres camas que quedaban para el viaje nocturno. Otra vez por los pelos. El alojamiento también fue un hueso duro de roer ya que los del hostelling international en Xi’an estaban llenos y tuvimos que reservar en un hotel (este). Por suerte, para ser chino, la relación calidad precio no estaba del todo mal.

Llegó el día y tomamos el vuelo rumbo al sur (centro para China, sur para nosotros). El taxi a la ciudad te sale por unos 120元 así que nosotros que somos más chulos que un ocho decidimos ir en uno de los 6 shuttle. El primer percance al llegar surgió cuando queríamos preguntar a la señorita del mostrados cual era el mejor shuttle para nosotros. Un problema muy chungo que tiene el chino cuando quieres reservar cosas por internet en paginas no chinas es que los nombres generalmente vienen “a la inglesa” o directamente en pinyin. Esto ayuda a que el que no sabe chino no flipe con los simbolitos pero dificulta mucho cuando un chino quiere enterarse de a donde vas. En nuestro caso significó que la chica confundio dos veces nuestro hotel con este. Por suerte, nuestro hotel nos había mandado también la dirección (en ingles otra vez…) y un miniminiminimapa de donde estaba. Finalmente con el mapa en la mano preguntamos al conductor del autobús que nos habían indicado y nos confirmó que el sitio al que íbamos estaba a unos 4km de la última parada del autobús.

Nos montamos en al autobús y un buen rato después (véase hora y algo) llegamos a la última parada. En el siguiente mapa el punto A es el lugar donde nos dejó el autobús y el punto B el lugar donde nuestro mapa indicaba que estaba el hotel.

Mapa

Estando en la Golden Week el coger un taxi nos costo sangre, sudor, lagrimas y amenazas a chinos y al final lo único que conseguimos fue una motocarro de una mujer que decía que no tenía muy claro donde estaba ese sitio. Después de preguntar 50000 veces al final nos dejo en la calle y el numero donde tenía que estar nuestro hotel y donde no se veía más que un restaurante. Flipando un poco mucho entramos en este y preguntamos si, por un casual, era también hotel. La respuesta negativa hizo que nos hiciéramos cacota y saliéramos desesperados a recorrer la calle en busca de nuestro hotel perdido. 3 números más adelante encontramos un hotel/albergue donde, de nuevo, no era nuestro lugar. Sin embargo tuvimos la suerte de que el conserje era un tipo esférico la mar de majo que se las hizo para conseguir el numero de nuestro hotel y llamar diciendo “Oye, tengo unos guiris aquí que no tienen ni idea de como llegar a allí”. Una vez que tuvo claro donde era nos consiguió un taxi y nos puso rumbo a nuestro hotel. Por fin!!!!

La pregunta ahora es…¿para que coñes nos cuentas este tostón?. Aparte de porque no tengo fotos y algo tengo que contar, porque el taxista nos llevo a un lugar de lo más divertido. Desde que bajamos del autobús hasta coger el último taxi es probable que pasaran cerca de dos horas con las mochilas a cuestas y rozando la hambruna. Cuando llegamos al hotel nos dimos cuenta de que hay momentos en los que o te ríes o te tiras por un puente. En el siguiente mapa el punto A es el lugar donde nos dejó el autobús y el punto B el lugar donde realmente estaba el hotel.

Esto si que si

Después de tanta ironía nos reímos todo lo que podíamos haber llorado, nos fuimos a un KFC a cenar y acabamos el día viendo el show de las fuentes de la Pagado del Gran Ganso. Total, el hotel estaba al lado…

(Obviously, el vídeo no es mio).

En el próximo post contare como estuvimos a punto de morir por aplastamiento chino. Sed buenos!

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