“坐月子” o cómo torturar durante un mes a una mujer que acaba de ser madre.

¿Sabéis de qué se trata? Tema polémico cuanto menos.

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El otro día, cuando fuimos a Carrefour, vimos este libro y me acordé de que era una parte de la cultura china que no os habíamos contado y, creedme, es digna de mención. Creo que vais a alucinar y vais a decir WTF! ¿Qué narices les pasa a los chinos en esa cabecita?

Os explico rápidamente de qué va: si quedarte embarazada, estar 9 meses con el bombo y dar a luz a un bebé no fuera suficiente, las mujeres chinas tienen que sufrir el Yuezi (Una especie de tortura milenaria que sus antepasados les han dejado de herencia, que combina la no-higiene con una dieta horrorosa, inmovilidad absoluta y mil torturas más que os iré contando) Aunque todo del tirón puede resultar un poco desagradable…

Yo sigo en shock con el tema y, de verdad, que no sé por dónde empezar con tanta tortura, supongo que tener un bebé no es moco de pavo pero complicarse la vida de esta manera es puro placer, está clarísimo.

Todo empieza, lógicamente, el día que pares, todo se para, el tiempo sobre todo y pasas a convertirte en la mejor madre del mundo de hace 500 años. Para poder serlo, debes ser capaz de renovar tu energía y mantener tu cuerpo delgado y esbelto, no sea que con haber tenido un hijo, perdamos esa figura esquelética que tanto nos gusta. El cuidado del bebé y todo eso, pueden hacerlo otras personas, de hecho, deben hacerlo otras personas, puesto que tú deberás entregarte a tu cuerpo en “cuerpo y alma”, nunca mejor dicho.

Se dice, se comenta, que lo que hagas durante el mes siguiente a dar a la luz, repercutirá en tu salud toda la vida, vamos que si no te has tomado el té adecuado, cuando seas vieja terminarás con artrosis…No por la humedad o mil cosas más, no, sino por no haber hecho algo mal durante este dichoso mes.

Y os preguntaréis ¿pero dónde está el problema? ¡Aún no has comentado de qué va la tortura! Cierto, pero es que debéis estar preparados para leer todo lo que sigue a este párrafo, no es contenido para adultos, pero sí puede dañar vuestra sensibilidad. 🙂

Voy a empezar enumerando las cosas que se pueden hacer durante el Yuezi:

– Descansar.

– Dormir.

– Estar en casa.

– Que otros limpien la casa, cuiden a tu bebé y cocinen por ti.

– Que te cuiden, en exceso quizás, pero que te cuiden.

– Escuchar la radio.

– Hablar (poco).

– Hacer dieta china, que implica comer multitud de cosas asquerosas, hierbas medicinales y beber té todo el día.

– Tener a tu suegra o a tu madre contigo 24/7. ¡Menuda suerte!

Y ahora viene TODO lo que NO puedes hacer durante el Yuezi (vais a flipar):

– Ver la TV, leer, usar el móvil (ni para jugar, leer las noticias o llamar a nadie).

– Hablar por teléfono.

– Salir a la calle. Ésto está totalmente prohibido.

– Comer cuando te apetezca y lo que te apetezca.

– Coger a tu bebé en brazos, acunarlo, sacarlo de paseo.

– DUCHARTE, LAVARTE EL PELO, LAVARTE LAS MANOS, LOS DIENTES O CUALQUIER ACCIÓN QUE IMPLIQUE HIGIENE O AGUA.

– Tener sexo con tu pareja, esto se restringe más, durante los 100 días siguientes al parto. 100 días, por Dios…

– Tomar cosas frías.

– Comer fruta  O_O

– Hacer ejercicio o coger peso.

– Tomar grasas o azúcares (durante los 6 meses siguientes al parto).

– ¡¡¡¡¡¡RECIBIR VISITAS!!!!!

–  Hacerle fotos a tu bebé.

– Llorar o discutir. Estresarte.

– Hacer cariñitos a tu bebé (porque si muestras mucho afecto y apego a tu hijo, un espíritu llegará y se lo llevará. De verdad, NO es broma).

– Y por supuesto, no coger frío. Nada de aire acondicionado, ventiladores o abanicos. La madre SIEMPRE ha de mantenerse caliente, ya sea agosto a 40ºC y haga un calor de morirse en casa.

Y ahora van mis preguntas: ¿no es una verdadera tortura? ¿No es peor el Yuezi que dar a luz? ¿No están mazo de locas las chinas? Si a alguna (o a todas) habéis respondido que sí, es que no estoy loca. ¡Bien!

Las razones por las que lo hacen son muy claras, mantenerse esbeltas toda la vida, aunque por propia experiencia sé que desde la llegada de McDonald’s a China, sus cuerpecitos ya no son lo que eran.

Pero…¿ Y dónde está el afecto? ¿Disfrutar de TU bebé o el primer día de paseo, enseñárselo a tus amigos y familiares y todo eso que debe hacerse cuando tienes un hijo?  Y sobre todo, ¿qué es eso de no tener sexo durante más de 3 meses? ¿nos hemos vuelto locos?

En fin, que como veréis, China puede estar muy avanzada económicamente, pero como siempre decimos Afura y yo, a su sociedad les quedan muchos años para llegar a ser una sociedad civilizada y avanzada.

¡Por cierto! Mientras buscaba información del tema, he encontrado este post sobre una China en Madrid y su versión light del famoso Yuezi: http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2011/09/echale-jengibre-al-puerperio.html (Tiene algún comentario gracioso).

¡Hasta la próxima! 🙂 🙂

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De cómo nos mudamos y otras torturas chinas

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Después de mucho esperar, llegó el momento, nos mudábamos de Hohhot a Shenyang, pero qué alegría más grande, madre…

La elección de esta ciudad no fue algo precipitado, estuvimos dándole vueltas al mapa de China más de dos meses, de norte a sur, de este a oeste, pero al final nos quedamos con unas poquitas y de ellas salió Shenyang. Como no queríamos cometer el mismo error que con Hohhot, una vez elegida, teníamos que visitarla y nada, allí nos plantamos a mediados de noviembre para ver qué sensación nos daba la ciudad, la universidad y la gente. Todos superaron el examen 😉

La ciudad es enorme, está aquí y aunque hace un frío de narices, tiene todo lo que un guiri necesita: Starbuck’s, Dunkin Donuts, Ikea, Carrefour, Tesco, Walmart, H&M !Ay¡ Cómo me gusta que esa lista sea interminable 😉 Y cosas tan tontas como poder andar por la acera sin que te atropelle un coche o que la gente y los coches respeten los semáforos. Me gusta y mucho, poder cruzar la calle sin morir en el intento.

La Universidad pues hay que decirlo, es vieja y está bastante poco cuidada, pero la facultad de lenguas para extranjeros, es nueva y muy molona. Y hasta tiene calefacción y ventanas nuevas, ¡todo un lujo! Jaja!

La gente parece gente normal, gente de ciudad no de pueblo y con un mínimo (mínimo chino, claro) de educación. Hablan con un acento extraño, como que estuviesen cantando, pero la mayoría parecen majetes y menos enfadados con el mundo que en Hohhot.

Pues eso, os contaba que nos mudamos, pero claro, no sin antes montar un buen jaleo para ello porque, seamos sinceros, mucho Shenyang, mucho ya hablo un poco de Chino, pero seguimos estando en China y seguimos siendo guiris. Así que en Shenyang nos plantamos, con 10 días de plazo para hacerlo todo. Somos así de chulos pero, al menos, esta vez ya nos conocíamos el proceso:

– Buscar piso: lo primero de todo era tener un piso donde poder registrarnos y sobre todo, dejar los maletones de ropa que nos habíamos traído. Había que aprovechar el viaje.  Como teníamos que hacerlo con ayuda china, decidimos “contratar” a una agencia inmobiliaria para que nos ayudase. Yo había estado mirando pisos por internet como dos meses y creía que todo iba a ser facilísimo, había miles de pisos, siempre los mismos y súper baratos. Pero cuando llegamos a la agencia todo fue otro cantar. Nos habían preparado tres pisos para que viéramos: el primero, enano, sin cocina, frío a morir y la casera con una cara de borde que no podía con ella y encima caro. Nada, descartado al primer vistazo. El segundo estaba algo mejor,pero aún así era una mierda y demasiado caro. Y el tercero, para nuestra sorpresa, parecía una casa normal. Fue muy gracioso cuando entramos porque el hombre andaba en pijama, con el calefactor puesto y la telenovela de turno. Así a primera vista todo parecía en orden, hasta que entramos al baño, bueno, o no baño, lo que fuese aquello…Era un lugar húmedo, oscuro, pero sobre todo, era un lugar sin ducha. ¿Cómo que sin ducha? diréis, sí, sí, sin ducha, sin bañera, sin lugar para ducharse, ni siquiera para lavarse, sólo había una taza del váter y muchos tubos. Cuando le preguntamos al hombre que dónde estaba la ducha, nos dijo que no había porque en la casa entera no tenía agua caliente. Es decir, que o el hombre no se duchaba o, por lo menos, no lo hacía en su casa. Como podréis suponer, los de la agencia nos vieron la cara que pusimos al recibir la “noticia” y se miraron desesperados al darse cuenta de que no nos había gustado ninguno. Suponemos que pensarán que somos unos tipos muy raros, pero, simplemente, es que no somos chinos. Somos guiris XD.

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Ellos habían puesto todos sus esfuerzos en que la casa estuviera lo más cerca de la universidad posible, pero sin prestar atención a los detalles. Así que les dijimos que preferíamos que fuera algo más lejos, pero que tuviera lo básico. Volvimos a su oficina y tras buscar nosotros mismos en su base de datos, tuvimos otros dos pisos más que ver ese día,  no podíamos terminar el día sin tener piso,  íbamos justos de tiempo para hacer la visa. Al final, el último que vimos fue el que más nos gustó, íbamos sin ninguna esperanza, el hombre por teléfono había dicho que el piso estaba hecho un desastre y si estaba hecho un desastre para ellos, no quiero imaginar para nosotros. Había que mirar el piso con otros ojos, con el visor después-de-limpiar y hacerse-un-viaje-por-IKEA, mirándolo así, nos decidimos y lo alquilamos. Eso sí, antes de entrar el casero debía llevarse toda su mierda y limpiarlo a fondo, porque sino, menudo palizón…

– Después de tener el piso, en un día, teníamos que hacer multitud de trámites: Ir a la Universidad a que nos dieran los papeles para pedir el visado de estudiantes, pagar las tasas, ir a registrarnos a la comisaría y, a ser posible, ir a la oficina encargada de los visados. Casi lo logramos, si no hubiera sido porque las funcionarias de la comisaría, ese día tenían ganas de tocar las narices. No se les ocurrió otra cosa que preguntarnos que cómo habíamos llegado a Shenyang, que teníamos que enseñarles el billete de avión o el de tren o algo. En ese momento nos quedamos flipando porque, obviamente, en China puedes moverte libremente de un lado a otro sin problemas, y como si vas andando, pero se ve que eso no les valía. Después de ponernos más nerviosos que nada (porque sin una prueba de cómo habíamos llegado no pensaban mover un dedo para que nos registrásemos) y rebuscar y rebuscar, encontré en mi bolso, arrugada y medio rota la tarjeta de embarque de Pekín a Shenyang. Uff, menos mal, porque me veía allí poniendo cara de pena toda la tarde. Lo malo es que después de tanto sufrimiento, por problemas informáticos, nos hicieron volver al día siguiente, pero por fin lo conseguimos, ya éramos unos habitantes más de la ciudad.

– Lo que quedaba era lo más fácil, volver a la universidad para que nos dieran los documentos necesarios para poder renovar el visado e ir a la oficina encargada de los visados para extranjeros. Esto fue pan comido, no sin aguantar unas cuantas preguntas incómodas y petición de papeles extra, pero como somos la mar de previsores, no nos faltaba nada. Ya estaba todo hecho, sólo había que esperar una semana y recoger el pasaporte con el visado nuevo. Ya nos podíamos ir a casa, a nuestra nueva casa.

¿Casa o zafarrancho de combate? Más bien lo segundo, nuestro querido casero había “limpiado” y recogido todo al estilo chino, es decir, que tenía más mierda que el rabo de mil vacas y nos íbamos a pegar una buena paliza. Resumiendo, empleamos una semana entera limpiando, colocando ropa, yendo a Ikea, montando cosas, volviendo a limpiar, volviendo a ir a Ikea…y para entonces, ya parecía un hogar!

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La pena es que cuando ya era nuestra nueva casa, la teníamos que abandonar, teníamos planeado un viaje a Harbin  y vuelta a Hohhot a por más cosas….ah y a cerrar asuntos, nos quedaba hablar con la casera, vender muebles y empaquetar todo.

Pasamos 10 días en Hohhot entre comidas de despedida, cenas de despedida, visitas a correos, montando cajas, haciendo maletas y sobre todo, con muchísimas ganas de volver a Shenyang, ¡qué pronto se acostumbra uno a un colchón bueno!

Pero claro, teníamos que volver a casa y no habíamos contado con el Año Nuevo Chino, ese festival que pone todo patas arriba unos 15 días antes de que empiece y convierte el país en un caos, si puede ser más, claro. Cuando fuimos a comprar el billete de tren, una semana antes de la fecha, no había ninguno de los que nos convenían, así que tuvimos que cogernos uno al mediodía y sólo con un asiento, el otro, tendría que ir de pie. ¿De pie en un tren de alta velocidad? Sí, aunque la megafonía diga lo contrario. Es Año Nuevo, todo está permitido 😦

Y así, entre la marea de chinos que tan poco nos gusta, nos plantamos en Pekín:  No podíamos creernos la gente que había por todas partes y aún quedaba una semana entera para el año nuevo, con razón te dicen que no viajes en esas fechas. Cuando llegamos a la estación de tren de Pekín nos quedamos en shock. No funcionaba ni una sola escalera mecánica, había 2000 chinos alrededor y nosotros llevábamos dos maletones de 20 y 30kg cada uno. ¿Cómo íbamos a salir a la superficie? Sufriendo y mucho. No me acuerdo mucho de la escalada, sólo sé, que la gente estaba desesperada porque estuviese bloqueando el paso y que, casi cuando estaba ya arriba, un chico vino y me ayudó. Me faltaba el aire y estaba enfadada, de eso sí me acuerdo.

Pero…¡Ya habíamos llegado a la estación! Con buscar la puerta y esperar tranquilamente sentados estaba todo hecho. ¡INGENUOS! Creo que nos lo gritaron desde alguna parte 😛 Cuando entramos a la sala desde la que salía el tren flipamos, pero…¿de dónde narices salía tanta gente? ¿Por qué llevaban tanto equipaje? Ahora entendía por qué no había más que un billete para ese día, había comenzado la vuelta a casa por Navidad china, es decir, la vuelta a casa por año nuevo. ¡Qué horror!

Montar en el tren fue una batalla a vida o muerte, yo gané un par de golpes y procuré que no me tiraran al suelo, os lo digo en serio, a vida o muerte.

Pero ahora sí que sí, lo habíamos conseguido, sólo había que descansar, sentarse en el tren ( o al menos yo, porque nuestro querido Afura se tiró casi 5 horas de pie) y esperar a que dijeran por megafonía: “Próxima estación, Shenyang Norte”.

Home Sweet Home 😉

Hasta otra amigos.

En tu fiesta me colé

“Allí me colé y en tu fiesta me planté, Coca-cola para todos y algo de comer. Mucha niña mona pero ninguna sola, luces de colores, lo pasaré bien…”

¿Quién no conoce esa canción? Pues describe a la perfección lo que nos sucedió el otro día por la noche…

Hace unos días, como de costumbre, decidimos a ir a una cafetería muy chula que hay en nuestro edificio para tomarnos un algo y, de paso, cenar. Al llegar a la puerta nos percatamos de que estaba más iluminado de lo habitual y tenían guirnaldas y adornos por todas partes.

No le dimos mucha importancia, así que entramos y nos dispusimos a sentarnos cuando…Una de las camareras nos abordó y nos dijo que, por favor, firmáramos en la pared por su primer aniversario y, acto seguido, nos dio una especia de papeleta muy mona con el nombre de dos bebidas escritas, ¡ah! que es su primer aniversario y están invitado a una consumición, a modo de celebración, pensamos, qué bien. Aún así, buscamos el sofá de siempre para sentarnos y tomarnos un café tranquilamente, pero, para nuestra sorpresa, no había nada allí…


La misma camarera nos dijo muy amablemente que subiéramos al segundo piso y nos sentáramos mientras venían a atendernos. En esos momentos escuchamos como unas personas detrás de la barra, más arreglados de lo normal, preguntaban que quién narices éramos nosotros…y la amable camarera, de repente, se dio la vuelta y nos indicó que, por favor, subiéramos al segundo piso (de una vez…debió pensar). No sabemos qué es lo que hablaron y qué era aquello, pero de repente empezamos a atar cabos…
El local estaba lleno de hombres elegantemente vestidos e incluso trajeados, chicas con ropa de fiesta y con un aire poco Huhotense, esa clase de gente que no ves por la calle y tan poco describe a esta ciudad, supusimos que se trataba de la Jet Set del lugar y que debían de estar invitados al evento que se celebraba allí esa noche, al cual, no estábamos invitados. Nos habíamos colado en la fiesta de alguien con todo el descaro del mundo.

Sentados en la mesa empezamos a flipar un poco y a pensar en qué narices hacíamos allí, hacía rato que nos habíamos sentado y nadie venía a explicarnos qué pasaba realmente, nosotros sólo queríamos un batido o un café, pero aquella noche, parecía imposible conseguirlo. Estábamos a punto de irnos cuando, de repente, la camarera de siempre se acercó y nos explicó qué es lo que se estaba cociendo allí: Era el primer aniversario del local, una fiesta privada con los amigos/clientes más cercanos, catering, bebidas y todo lo que se quisiera y además, una rifa con productos típicos del local como café de Colombia, vino australiano y demás chorradas que les gustan a los esnobs de aquí, y nada, ahí estábamos, en medio del cotarro. Le dijimos que no lo sabíamos, así que nos iríamos, pero tanto ella como la dueña insistieron en que siempre unos amigos extranjeros son bien recibidos por allí, y como nos habían visto varias veces allí, éramos unos invitados más. Nos quedamos de piedra ya que acto seguido vinieron con la carta de bebidas y nos trajeron, por la cara, uno de los cafés más caros que tenían: café de Colombia, que normalmente un vaso suele costar 64 Yuanes (unos 7€ al cambio) así que flipamos un poco. ¿De verdad era gratis o nos pegarían el sablazo al salir?

Al rato subió la jefa y aunque nosotros aún estábamos muertos de vergüenza por todo aquello, nos dijo que era el momento de bajar a la planta de abajo a divertirse, que habría un chico tocando la guitarra y cantando y tal, una rifa y comida y vino tinto para todos. La verdad que era una fiesta en toda regla y, al final, pensamos que lo mejor era disfrutarla como se debía.

Bajamos, escuchamos a un chaval chino tocar la guitarra bastante bien, comimos tarta de queso con queso chino/mongol (rara pero rica) y mogollón de mermelada, bebimos vino tinto chileno (lo mejor que he bebido por aquí) y charlamos con los dueños e invitados reales de la fiesta.


Estuvo bastante bien, ya que, para bien o para mal, los guiris somos bien recibidos en todas partes y despertamos mucha curiosidad por lo que los organizadores de la fiesta, después de todo, estaban encantados de que nos hubiéramos colado por allí…

Al final de todo, hicieron una rifa con las papeletas que comenté al principio, al final resultó que no eran la consumición que pensamos al principio, sino nuestras participaciones a dicha rifa. No nos tocó nada porque nos fuimos antes de que terminara, nos despedimos de todo fingiendo que teníamos mucho que estudiar (supongo que para un café a media tarde, ya habíamos tenido suficiente) y nos marchamos para casa.

Al salir nos dimos cuenta de que tenían un cartel en la puerta que decía “Fiesta de primer aniversario, os esperamos”, supongo que esto nos pasa por no leer…

¡Hasta la próxima aventura!

Nos visitan

Después del agotador viaje a Shanghai-Suzhou-Wuxi y Hangzhou estábamos preparados para recibir la visita de nuestra querida Chen Shifu, Hong Li para los amigos. El plan era llevarla a los sitios más populares de Mongolia Interior y darle de comer lo que todo visitante debe probar en Hohhot.

– El primer día, como buenos anfitriones, fuimos a recogerla al aeropuerto, la llevamos a que dejase sus cosas y nos fuimos a cenar los míticos yang rou chuan 羊肉串, es decir, pinchos morunos de cordero al estilo Xinjianés. Los xinjianeses son esos tipos chinos que no parecen chinos sino árabes y cuyos platos no picantes, pican  igualmente. La cena fue de lo más internacional, con una finlandesa que hablaba mil idiomas, entre ellos español, tres españoles (los únicos de Hohhot)  y una china.
– Al día siguiente nos levantamos súper temprano y tiramos millas hacia el desierto de Xiang Sha Wan 响沙湾,  donde Afura ha prometido hacer la croqueta algún día. Una vez allí, estuvimos haciendo un rato el gamba y nos deslizamos por las dunas un par de veces.

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Rarezas

Todos somos raros, eso está claro, pero…para vosotros ¿cuáles son los más raros del mundo? Yo tengo muy clara la respuesta: los chinos. Creo que, con lo que he visto en casi 4 meses, se llevan la palma!

Los CHINOS, tienen una concepción de la vida totalmente diferente a la nuestra, al menos en Hohhot, de donde he recabado todo esto que os cuento. Antes de nada, me gustaría aclarar que algunas de las cosas que quiero contaros, debo traducirlas antes con el diccionario chino-realidad, para que os deis cuenta de qué les pasa por la cabeza!

– Un día una servidora, cansada del dolor que tenía en su cuello, le comentó a una amiga china (medio madre que tenemos aquí…) que quería que le dieran un masaje, a lo que ella contestó que sin problemas que el próximo miércoles iríamos. Y fuimos, pero lo que realmente sucedió fue lo siguiente: Ipae llegó preparada para darse un masaje a la española y se encontró con que donde realmente habíamos ido, era un lugar de baños públicos donde, todo dios (a chicas me refiero), estaba en bolas y con sus cuerpos no depilados andando por ahí. Tras el shock del primer momento, accedí a asunto del masaje y posterior exfoliación, en bolas. No digo más. Esto es darse un masaje a la china.

Linkado con lo anterior, me gustaría comentar lo que significa en lenguaje popular chino sujetador. Las chinas son famosas por su ausencia de pecho y extrema delgadez en todas las partes del mundo…pues bien, muchas veces, estas chicas escuálidas y sin chicha de donde agarrar, nos engañan y creemos que eso que tienen es pecho, pero no…se llama relleno a lo chino. En España, cuando un sujetador tiene relleno, nos referimos a un trozo de tela interior que  realza o arma el pecho que no se tiene. Aquí eso no es así, el relleno es un trozo de silicona similar a una hombrera de antaño que se ponen entre el sujetador y la no-teta para hacernos creer que lo que vemos es real. Creedme, si hay chinas con tetas (que no mongolas) no están en Hohhot.

Quiero casar a mi hijo/a y lo voy a conseguir… Eso es lo que le dice una madre a otra cuando su hijo es mayor de 25 años y no tiene novia. Y lo hacen, no se si en el 100% de los casos es exitoso, pero lo hacen. El método más típico es “promocionar a su hijo”, es decir, hacer un cartelito muy mono con una foto del susodicho, estudios y aptitudes e irse al parque más grande de la ciudad a mostrarlo. A veces se ayudan entre madres y abuelas y al final, eh-voilah! ¡Emparejado! Surrealista, ¿verdad? No, esto es China!! XD

Respeto, educación, modales…y todo lo relacionado, no existe en esta ciudad. Hemos comprobado que en el diccionario está, pero creo que nadie nunca se lo enseñó!

  • Os acordáis de la típica frase del metro “dejen salir antes de entrar” y que seguramente tus padres te hayan repetido cientos y cientos de veces cuando eras pequeño. NO existe. Tonto el último, sí…esa se la saben bien.
  • La verdad que no sé por qué en el supermercado venden pañuelos de papel, si no los usan!! Les gusta más el método futbolista, ese de presionar la nariz y lanzar los mocos o escupirlos, sea donde sea, autobús, cine, hotel, bar o restaurante. ¡¡Y ya no digamos en la calle…tienes que andar saltando mocarros y escupitajos!! Se entrenan desde pequeñitos, lo sé 🙂
  • Los españoles somos ruidosos, seguramente junto a los italianos, seamos los más ruidosos de Europa, pero eso no es nada comparado con esto. Para un Huhhoteño, ir al cine es ir a hablar con los colegas a un sitio fresquito con algo de ruido de fondo. Ese ruido no es la peli, sino el resto de chinos hablando por teléfono, hablando entre ellos o niños jugando. Un horror. Entre eso y que antes de que acabe la película, ya se están marchando, dice mucho de su interés. Digamos que ver una peli en un cine aquí es misión imposible…y les importa una mierda que les mandes callar, van a hablar más alto, seguro!!

– Tráfico/Bicis: Uff! Esto es indescriptible…

Todos los países asiáticos y, en especial China, son famosos por el terrible tráfico de sus ciudades. Hohhot se lleva la palma, digamos que tiene cosas que la nominan como ciudad más caótica de China en cuanto al tráfico:  tiene ricos, con coches grandes y que habrán pagado por su carnet de conducir, tiene ausencia de policías controlando el tráfico o poniendo multas y de unos 3 millones de personas, seguramente haya 4 millones de coches XD !!!

Aparte de todo eso, en cada calle hay una marea de autobuses, bicicletas y peatones que no se pararán ante nada. Como dije antes, tonto el último, ¡o pasa la bici o pasa el bus o paso yo! Y muchas veces es “paso yo”…

Supongamos que estamos en un cruce, un paso de cebra normal, el semáforo está en rojo…¿qué harías? Parar, ¿verdad? No…iluso…lo mejor es jugarte la vida, cruzar hasta la mediana, esquivar las motos-bicis, bicis, mini taxis, buses y demás obstáculos, para llegar al final el primero. Creedme, si no lo haces así, no cruzas. El semáforo en rojo o verde no importa, sólo importa si el número de peatones es tal que pueden ser capaces de parar el tráfico, entonces, se cruza. Nosotros lo llamamos “escudo chino”, sin él, al menos yo, soy incapaz de cruzar la calle…

Y todavía la gente me pregunta por qué voy a la uni en bus y no en bici…creo que valoro demasiado mi vida…

Ah! Y se me olvidaba, por último me gustaría comentaros el gran problema que está suponiendo su política del hijo único. No me meteré en las causas de la política, pero sí en sus consecuencias…

-Hijo único en el diccionario chino-realidad, no es lo que para nosotros supone un hijo único: normalmente pensamos que los niños que no tienen hermanos están más mimados y protegidos que el resto, pero no atontados como los de aquí.

Caso real XD: Una chica de 22 años que conocemos, digamos que no sabe ni hacerse la maleta, no sabe lavarse la ropa, ni hacerse la comida…en definitiva, no sabe hacer nada porque su madre nunca la dejó.

¿Y eso por qué? Menuda tontería, ¿verdad? Aquí, al menos en Hohhot, tienen la creencia de que malcriar al “niño” hasta que se case, es bueno para él, ya que para currar ya están la madre y el padre. Mientras estén bajo su techo, no harán nada, se levantarán cada día a las 5 de la tarde, se gastarán el dinero de los padres y además sus padres se meterán en su vida continuamente. Normal, para algo es una niña. Podrá tener 22 años pero en cuanto a madurez, no debe pasar de los 12.

Los padres piensan que no dejarles enfrentarse a la vida real tal cual es, no es perjudicial para ellos, ya que van a estar ahí siempre para ayudarles, en cambio, que su hija se queme friendo un huevo sí lo es. Teorías chinas que están haciendo a toda una generación incapaz de gestionar sus problemas, de vivir su vida y resolver ellos mismos sus conflictos. En conclusión, de madurar! Es lo que denominamos “generación perdida en las faldas de mamá” XDXD! En las grandes ciudades, por supuesto, y en los pueblos (ya que pueden tener más hermanos) las cosas son muy diferentes, pero aquí esto es así y tiene pinta de que seguirá siendo así por unos cuantos años más.

No todo son cosas malas, eso está claro, pero a esta sociedad aún le quedan muchos años de progresar y evolucionar y no todo el progreso, ya se sabe, es económico.

Home sweet home!

Nuestra primera semana en Hohhot se podría resumir en: hacer turismo (con un frío que te mueres), descansar y cenar, comer y demás eventos sociales con nuestros amigos chinos..

No dejábamos de pensar en que encontrar casa era algo que no dependía de nosotros pero era necesario, ya que llevábamos una semana sin hacer gran cosa y necesitábamos poner nuestras vidas en orden ¡Al menos deshacer la maleta!

Una noche, nuestros amigos vinieron a por nosotros para cenar, en la cena nos comentaron que tenían unos vecinos que alquilaban una casa. Nos pareció buena idea ir a verla aunque sabíamos de antemano que la urbanización donde vivían era, cuanto menos, tenebrosa.

Con tenebrosa me refiero a la inexistencia de cualquier luz que alumbre los portales ni la entrada a la urbanización, además de pasillos enanos y malolientes para llegar a las casas. Para que os hagáis a la idea, aquí en Hohhot las “urbanizaciones”, por llamarlas de alguna manera, están totalmente oscuras, como si en tu barrio se va la luz en varias calles y encima, los caminos están llenos de hielo y tierra. Y son todas iguales, sean nuevas, viejas, malas o buenas, no hay luz por ningún lado. Así que…dan un miedo que te mueres!

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Parada técnica en Beijing

Los nervios comenzaron en el momento en que llegamos al aeropuerto, no sólo por la aventura en sí, sino por volver a coger un avión después de tantas experiencias negativas en el aire.

El clima se relajó porque, sin quererlo, nos habían preparado una despedida de última hora: Rubén nos había llevado en coche al aeropuerto y se había compinchado con Miguel y Eva para darnos un achuchón y un beso antes de montar en el avión, además de traernos un regalito muy calentito!¡Gracias de nuevo a los tres, chicos!

Llegado el momento, nos despedimos y empezó de nuevo el estrés: pasar el control con tantos bártulos, fue una tarea de lo más complicada…pero al fin llegamos a la puerta de embarque. Volábamos Madrid-Moscú, escala de 3 horas y de nuevo Moscú-Pekín.

No sabemos si cada vez que montamos en un avión, los dioses se alinean para que haya viento, lluvia o tormentas de rayos y/o tormentas de nieve. En este caso, fue el sonado temporal de frío y viento que azotaba Europa y en medio de, lo que podría llamarse un vuelo tranquilo, empezaron las malditas turbulencias que duraron más de una hora…

Por fin, aterrizamos, de golpe, sobre el suelo nevado, pero ya daba igual…habíamos tocado suelo y sólo nos quedaba un vuelo más para llegar a nuestro destino y esperábamos que fuese tranquilo…

Salimos de Moscú con una media hora de retraso, pero gracias a lo que sea (y me da igual XD…) llegamos a Pekin sanos y salvos!

Una vez en Pekin, cogimos un taxi del aeropuerto a casa de Jessica (una tía muy maja que nos alojó durante una semana en su casa) y flipamos con el frío que hacía y lo grande que era aquello!! El resto del primer día en Pekin, lo tengo difuso en la mente, de la pila de horas que llevaba sin dormir, sólo recuerdo que a las 7 de la tarde nos metimos en la cama y amanecimos 15 horas después. Matamos el Jet Lag a base de sueño. ¡Toma ya!

Como buenos turistas y a pesar del frío y de que casi no viéramos nada de lo tapados que íbamos, los siguientes días visitamos todo lo visitable en la ciudad:

–          Templo del Cielo

–          Mercado de la Seda

–          Wangfujing

–          Palacio de Verano

–          Parque Beihai

–          Templo del Lama

–          Plaza de Tiananmen

–          Ciudad Prohibida

–          Gran Muralla en Bataling

–          Mercado de noche de bichos asquerosos XD

Y demás…

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