Emperadores por un día

Lo malo de tener unos compañeros de clase majos es que terminas haciendo migas con ellos. Y todo el que haya pasado por eso sabe que, según un esquema starwarsiano, antes o después pasa que las migas llevan a la amistad, la amistad a las reuniones sociales y las reuniones sociales a que te líen alguna. En nuestro caso esto se manifestó hace un par de días cuando, comiendo en un hotpot con los compañeros, tuvimos la siguiente conversación:

Compañero 1 -> Oye, ¿vosotros estáis casados?
Ipae -> No, no tenemos necesidad aún.
Compañero 2 -> ¿Y os casaréis en China?
Yo -> Si claro, y estáis todos invitados (ironía)
Compañero 3 -> Genial, pues podemos fingir que os hacemos una boda nosotros.
Yo -> O mejor dos (¿No habéis pillado la ironía?)
Compañero 2 -> Si, y podemos hacerlo en el Gugong (palacio imperial) este viernes.
Ipae -> (A mi) Oye, esto lo estarán diciendo de coña ¿no?
Yo -> (A Ipae) Empiezo a dudarlo.
Compañero 1 -> Estupendo, y les vestimos como emperadores que son 20元 cada uno.
Yo -> Esto…chavales….

Y en ese momento llegó el punto de no retorno en el que sabes que da igual lo que se diga, estás vendido. Ese viernes (uséase hoy) a las 11 estábamos en la universidad tomando el autobús de camino a nuestro casamiento.

El Gugong (故宫, Palacio imperial) es uno de los tantos palacios imperiales que tiene China y que, en resumen, es el hermano pequeño del que hay en Pekin (si no habéis ido ya sabéis lo que os toca). A los 10 minutos de entrar estos cabrones nuestro compañeros buscaron donde se podían alquilar los disfraces de emperadores y nos toco hacer el show. Ante cualquier tribunal diré que en las fotos que pongo a continuación estaba bajo los efectos de las drogas XD.

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Ser guiri en China hace que la gente se gire en la calle cuando pasas a su lado. Tener carácter abierto (véase español estandar) hace que flipen bastante. Vestirte de emperador y hacer performance de boda te catapulta directamente al estrellado. En el cuarto de hora que estuvimos disfrazados estimo que nos hicieron entre 15 millones y 2-veces-infinito de fotos. Hubo un momento que había tanta gente haciendonos fotos que les tuve que soltar “¿Todos vosotros sois compañeros míos de clase? Porque llevamos ya unas semanas y aún no os he visto”. El efecto fue que se descojonaron vivos pero no dejaron de hacernos fotos.

Y así señores es como tuve mi primera boda. Y yo que pensaba que lo haría disfrazado de hawaiano…

P.D. El collar iba con el disfraz, a mi que me registren.

Karaoke Time!

Las pelis americanas han hecho mucho daño. Uno se compra el billete de avión ilusionado con que al llegar a su nueva vida universitaria, se encontrará clases llenas de gente deseando ser tu colega, y luego llegas te encuentras que un 95% son mongoles y no tienes ningún modo de comunicarte con ellos. Bueno, es probable que esto no pase en todos lados y, de hecho, es probable que sólo pase en Hohhot (o Mongolia claro). En cualquier caso el resultado es que después de un año en Hohhot, conseguimos hacer amistas esencialmente con un francés, un togolés, una española (siendo la única entre 3 millones de habitantes mal se nos tenía que dar) y poca cosa más. Cualquiera que me conozca se preguntará ¿cómo narices has pasado un año sin hacer amigos tú que hablas hasta con las plantas? Pues se debe esencialmente a que a) no hablo mongol b) los mongoles no hablan más que mongol.

Por suerte, con el cambio de ciudad cambiamos de universidad y nos comía la pregunta ¿como serían los nuevos compañeros? La respuesta es “diametralmente opuestos”. Aquí hay varios factores para explicar este cambio:

1. No hay demasiados alumnos de ningún país concreto. Como ya conté en el post anterior, los que ganan son los coreanos pero no conforman ni el 40% de la clase.

2. Nos podemos comunicar. No sólo por el hecho de que algunos compañeros hablen inglés, sino porque el nivel de chino suple más que de sobra la comunicación. De hecho el idioma que usamos para hablar entre nosotros es el chino, independientemente de que compartamos otros idiomas.

3. Los coreanos y japoneses no son mongoles. Los primeros no tardan ni una hora en preguntarte cosas de tu país y tus costumbres. Que un coreano te diga “Hasta la victoria siempre” y sepa que lo dijo el Che o que diga “La economía de España e Italia están mal pero la de Alemania bien” ya te indica que su nivel de curiosidad es bastante alto. Para los que penséis que en todo el mundo saben que la economía de España va mal, solo deciros que aquí un gran porcentaje de gente no sabe ni que España es parte de Europa.

Tan es así que al segundo día nuestro compañero camboyano se levanto en mitad del descanso y soltó “¡compañeros! Este viernes cenamos juntos y luego salimos”. Así, sin preguntar ni pollas, como a mí me gusta. Y como era de esperar, el viernes, con puntualidad japonesa, estábamos todos en la puerta de la universidad rumbo a la cena.

La cena empezó con retraso por eso de ir 18 a un restaurante sin reservar antes. Lo bueno que sacamos fue ver como nuestra compañera china le echaba una bronca de cagarse patas abajo a la gerente, por mentirnos en el tiempo de espera. Después del viernes tengo claro que esta compi no se pone minifalda porque se le ven los pelos de los huevos. Poco después ya estábamos sentados ojeando que nos íbamos a pimplar.

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Al minuto de sentarnos hicimos un pacto/juego que, si alguna vez estáis en esta situación de plurinacionalidad, os recomiendo que probéis. Por un lado, no puede haber dos nacionalidades consecutivas sentadas en la mesa, y por otro, todo aquel que use un idioma que no sea el chino paga un yuan. Os podéis imaginar que la amenaza de multa, pese a ser ridícula, daba lugar a un ejercicio de lenguaje impagable (eso y a muchas risas).

Un rato de papeo y risas después, acabamos la cena y nos preparamos para salir. Y, como era de esperar, salimos al lugar donde se sale en China (aparte de los pub/discoteca): Un KTV. Los KTV son probablemente el tipo de local más famoso de China y tiene pinta que de Corea del Sur. Son unos locales divididos en salas independientes con baño, mesas, sofá y una tele donde ponerte a cantar a tope con el karaoke. Además pagas un X (para valores pequeños de X) y te traen fruta y alcohol. Como le decía a un amigo, no hay que ser muy lince para ver que de eso a meter putas y droga hay un paso. Por eso son foco de conflicto cuando los quieren poner en Europa.

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Reunidos y liberados, ya sólo quedaba partirse la garganta cantando y ponerse chuzo (los que bebieran).


De regreso a casa, Ipae y yo llevábamos una sonrisa que decía “Joder, qué de tiempo llevábamos sin reírnos tanto”. Aparte del buen rato que pasamos, yo personalmente aprendí ciertas cosas esa noche.

– Hay que viajar a Vietnam. Yo llevo años planeado un viaje de un mes Laos-Camboya-Vietnam. Después de que una compi vietnamita me enseñara dónde vivía, creo que van a ser 3 viajes de un mes. Aún no me ha pasado las fotos molonas pero estas no están del todo mal.

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– Fuera de tu país eres un embajador. Si eres el único español, noruego o chiriquitistaní que conoce un extranjero tomará tus acciones como “normales” en tu país. Nosotros aún estamos explicando a la gente que el lituano que vieron bailando con una caja en la cabeza, después de escupiera una cerveza en el suelo, no representa a los lituanos y mucho menos a los europeos.

– Ir a un karaoke con coreanos implica inevitablemente bailar el Gangnam Style. Véase

– Ir a un karaoke con españoles implica inevitablemente bailar La Bamba.

– Te pueden privar del amor, de la vida, del derecho a voto pero nunca jamas se debería de privar a nadie de un par de colegas con los que cantar la mejor versión que ha existido, y existirá, del Final Countdown. Como se que sois una panda de incultos os la dejo para que os la aprendáis:

– Puedes correr, puedes esconderte, puedes sobrevivir a un apocalipsis zombie, pero nunca podrás evitar encontrar La Macarena.

– Y por último, y seguramente más importante, he aprendido que tenemos que estudiarnos las canciones en chino porque no puede ser que seamos los únicos que no pueden cantar a grito pelao lo bonita que es la mitad y el amor chino XD. Os dejo tres temazos en chino para que vayáis practicando.



Nuestros niños adoptados

Llegar de nuevas a una ciudad china siempre es una aventura y dentro de esa aventura siempre hay un capítulo en negrita y subrayado que se llama comer. Como siempre, esto en cualquier lado es trivial pero aquí no. Nosotros tuvimos la suerte de que en el primer paseo de reconocimiento del vecindario encontramos una calle llena de “restaurantes”. El entrecomillado es porque hay sitios en los que se puede comer pero mi religión me impide llamarlos de ese modo. Entre los sitios que hemos visitado dentro de esa calle se encuentra mi restaurante favorito del vecindario. Llamémoslo lanzhoués.

Lanzhou es la capital de la provincia de Gansu. Tengo entendido que es fea de pelotas pero, viendo como son los restaurantes de Lanzhou que hay aquí, se tiene que comer de lujo. Como pasa con Xinjiang y parte de Mongolia Interior, la provincia de Gansu parece tener mucha influencia árabe. Empieza a ser una constante el que los restaurantes donde mejor como en China sean musulmanes. Por cierto, si algún musulmán lee esto en chino halal se escribe 清真, para que no os den cerdo por liebre. Ahora, ¿por que me gusta tanto este lugar? Esencialmente por 3 cosas.

1) Precio. Hoy por ejemplo hemos comido los dos hasta reventar y hemos pagado 32元 bebida incluida (unos 2€ cada uno).

2) Comida. Además de los omnipresentes pinchos de cordero (羊肉串) tienen platos como fideos+patata+carne+picante que las pasas canutas para acabártelo o DaPanJi (大盘鸡, literalmente ‘gran plato de pollo’) que es, como su nombre indica un plataco de pollo con patatas, pimiento y especias.

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A todo esto, los restaurantes de Lanzhou son famosos por los fideos hechos a mano (拉面) que están para morirse del placer.

3) Nuestros niños. En China los niños no son muy dados a sonreír. Lo hacen, pero si lo comparas con cualquier niño español te preguntarías por qué están siempre tan tristes. Así pasa que cuando encuentras alguno cuya curiosidad por ver un guiri vence a su miedo a que te lo comas vivo terminas pasándotelo pipa con ellos (y ellos más). Los que os pongo ahora son los dos niños (niño y niña) que está siempre en el restaurante y que, después de 3-4 visitas, terminaron jugando con nosotros.

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Los nombres por los que nos llama la niña, ayi (阿姨) y shushu (叔叔), significan tío y tía. La primera vez que nos lo llamaron yo me meaba de la risa.

P.D. Si el vídeo se ve mal, como me ha pasado a mi, cambiad la calidad a 480p.

Comienzo del curso

Después de una larga temporada vacacional china, que casi nos hace volvernos locos, este lunes pasado empezamos las clases. Al contrario de lo que nos paso en Hohhot, en está universidad si teníamos que hacer un examen de nivel para ver en que clase nos ponían. Unos quince días antes del examen y en vistas de que estábamos usando el chino escrito más bien poco, decidimos comprarnos un par de libros de texto y repasar un poco. Por cierto, los libros (estos) están bastante bien. Preparados para el asunto solo nos quedaba la nada fácil tarea de madrugar el día del examen después de varias semanas levantándonos cuando tocaba comer.

Llegamos al examen con unas ojeras tamaño XXL y allí nos encontramos más guiris (entiéndase no asiáticos) que en un año entero en Hohhot. La prueba consistía en una prueba escrita y una oral (no preocuparse, no contenía sexo). Al acabar la prueba oral te orientaban sobre en que clase podrías encajar siempre en función de como te hubiera salido el escrito. En nuestro caso nos dijeron que encajaríamos en un nivel B o C (bueno, a Ipae la dijeron B y a mi B/C pero como escribo el post yo no queda bien contar que ella es más lista).

Aquí toca poner un poco de perspectiva. En Hohhot los cursos se dividían en 4 grupos de dos semestres (iniciante, bajo medio y alto). Es decir, consideran que necesitas 4 años para llegar al nivel superior. Si lo divides en 8 semestres nosotros el segundo lo pasamos estudiando asignaturas del 2 y el 3 (además de guapos somos listos). La división en Shenyang es algo diferente, aquí las clases van del A (más alto) al F (más bajo). Teniendo en cuenta esto, el que nos sugiriesen ir a la clase B era un flipe ya que suponía un salto de un par de años. Por suerte aun quedaba que corrigiesen nuestro examen escrito y vieran que eso del B nos iba un poco grande. A las 4 de la tarde de ese día, hora a la que colgaban los resultados, nos plantamos a ver que letra nos tocaba. Después de rebuscar y rebuscar nuestros nombres terminamos encontrando esto:

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Los dos últimos nombres, 悟空 y 伊莎贝拉, son los nuestros. Por alguna razón que nadie entiende el examen escrito, del cual reconozco que alguna pregunta la respondí tirando un dado de 6, lo habíamos clavado. Todo esto lo cuento porque

a) Me mola vacilar que no veas.
b) Explica porque nuestras clases son como son.
c) Explica porque nuestros compañeros son como son.

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La primera novedad que hemos tenido de cara a las clases es que salvo la clase de 口语 (speaking) el resto son nuevas. Tenemos 精读 (lectura intensiva), 视听说 (ver pelis y similar), 写作 (escritura), 中国文化 (cultura china) y 报刊 (leer periódicos). La segunda es que el nivel de atención que requieren las asignaturas es infinito, basta desconectar un minuto para que cuando vuelvas al mundo terrenal no tengas ni idea de sobre que leñes versa la clase. En todas las clases somos de la parte low-cost del grupo pero la de cultura china ya es surrealista. Que usen vocabulario raro en alguna asignatura te descoloca pero que te pregunten el nombre de no se que poeta o que en que dinastía reinaba el rey pepito os podéis imaginar que está a años luz de nuestro conocimientos. Por cierto, hablando de vocabulario, la asignatura de leer periódicos tiene un vocabulario la mar de diver

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Algunas de las palabras ya no me las se ni en ingles…

Si el nivel de las clases es incomparable al que teníamos en Hohhot lo de los compañeros ya es de traca. Nuestra clase la forman

> Unos 5 coreanos + 4 japoneses que llevan de media 3 años estudiando chino. Además 1 año de estudio coreano o japones equivale a 3 años españoles por lo menos .
> Dos mongolas y un lituano becados que es el segundo año que hacen el curso del A (wtf?).
> Un coreano que hizo la escuela primaria y secundaria aquí y que no le vale con hablar chino sino que además lo hace con acento.
> Una china. Sí, una china. Una chica que sus dos padres son chinos pero que nació (o se fue recién nacida, no lo tengo muy claro) en Ucrania y paso 12 años allí.
> Una vietnamita que además del curso de lengua se esta haciendo la carrera de comercio en chino.
> Un camboyano que no se cuanto lleva aprendiendo chino pero te cagas patas abajo del nivel que tiene.
> Una búlgara con de 21 añitos que no le vale con hablar bulgaro, ingles, chino y ruso que también estudio 4 años español (menos mal que este le habla regulero). Además estudia la carrera de sinología (debe ser que en Bulgaria existe).
> Otro coreano que estudia cultura china. Así pasa que cuando la profesora pregunta por un poeta el tipo se sabe los poemas. Un alucine.
> Un par de rusas que vienen y van.

Ahora las dos preguntas obvias son “¿que coñes hace la mitad de esa gente estudiando chino?” y ¿que coñes hacéis vosotros entre ese elenco de artistas?”. Sintiéndolo mucho, no tengo respuestas para ninguna de las dos. Yo lo único que se es que el miércoles tuvimos una discusión sobre las maneras en las que podías contraer sida y era como ver crónicas marcianas en sus últimos días.

Eso sí, nosotros de espectadores.

En el siguiente post contaremos nuestra experiencia en un KTV con coreanos. Aguanten sin nosotros!

De cómo nos mudamos y otras torturas chinas

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Después de mucho esperar, llegó el momento, nos mudábamos de Hohhot a Shenyang, pero qué alegría más grande, madre…

La elección de esta ciudad no fue algo precipitado, estuvimos dándole vueltas al mapa de China más de dos meses, de norte a sur, de este a oeste, pero al final nos quedamos con unas poquitas y de ellas salió Shenyang. Como no queríamos cometer el mismo error que con Hohhot, una vez elegida, teníamos que visitarla y nada, allí nos plantamos a mediados de noviembre para ver qué sensación nos daba la ciudad, la universidad y la gente. Todos superaron el examen 😉

La ciudad es enorme, está aquí y aunque hace un frío de narices, tiene todo lo que un guiri necesita: Starbuck’s, Dunkin Donuts, Ikea, Carrefour, Tesco, Walmart, H&M !Ay¡ Cómo me gusta que esa lista sea interminable 😉 Y cosas tan tontas como poder andar por la acera sin que te atropelle un coche o que la gente y los coches respeten los semáforos. Me gusta y mucho, poder cruzar la calle sin morir en el intento.

La Universidad pues hay que decirlo, es vieja y está bastante poco cuidada, pero la facultad de lenguas para extranjeros, es nueva y muy molona. Y hasta tiene calefacción y ventanas nuevas, ¡todo un lujo! Jaja!

La gente parece gente normal, gente de ciudad no de pueblo y con un mínimo (mínimo chino, claro) de educación. Hablan con un acento extraño, como que estuviesen cantando, pero la mayoría parecen majetes y menos enfadados con el mundo que en Hohhot.

Pues eso, os contaba que nos mudamos, pero claro, no sin antes montar un buen jaleo para ello porque, seamos sinceros, mucho Shenyang, mucho ya hablo un poco de Chino, pero seguimos estando en China y seguimos siendo guiris. Así que en Shenyang nos plantamos, con 10 días de plazo para hacerlo todo. Somos así de chulos pero, al menos, esta vez ya nos conocíamos el proceso:

– Buscar piso: lo primero de todo era tener un piso donde poder registrarnos y sobre todo, dejar los maletones de ropa que nos habíamos traído. Había que aprovechar el viaje.  Como teníamos que hacerlo con ayuda china, decidimos “contratar” a una agencia inmobiliaria para que nos ayudase. Yo había estado mirando pisos por internet como dos meses y creía que todo iba a ser facilísimo, había miles de pisos, siempre los mismos y súper baratos. Pero cuando llegamos a la agencia todo fue otro cantar. Nos habían preparado tres pisos para que viéramos: el primero, enano, sin cocina, frío a morir y la casera con una cara de borde que no podía con ella y encima caro. Nada, descartado al primer vistazo. El segundo estaba algo mejor,pero aún así era una mierda y demasiado caro. Y el tercero, para nuestra sorpresa, parecía una casa normal. Fue muy gracioso cuando entramos porque el hombre andaba en pijama, con el calefactor puesto y la telenovela de turno. Así a primera vista todo parecía en orden, hasta que entramos al baño, bueno, o no baño, lo que fuese aquello…Era un lugar húmedo, oscuro, pero sobre todo, era un lugar sin ducha. ¿Cómo que sin ducha? diréis, sí, sí, sin ducha, sin bañera, sin lugar para ducharse, ni siquiera para lavarse, sólo había una taza del váter y muchos tubos. Cuando le preguntamos al hombre que dónde estaba la ducha, nos dijo que no había porque en la casa entera no tenía agua caliente. Es decir, que o el hombre no se duchaba o, por lo menos, no lo hacía en su casa. Como podréis suponer, los de la agencia nos vieron la cara que pusimos al recibir la “noticia” y se miraron desesperados al darse cuenta de que no nos había gustado ninguno. Suponemos que pensarán que somos unos tipos muy raros, pero, simplemente, es que no somos chinos. Somos guiris XD.

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Ellos habían puesto todos sus esfuerzos en que la casa estuviera lo más cerca de la universidad posible, pero sin prestar atención a los detalles. Así que les dijimos que preferíamos que fuera algo más lejos, pero que tuviera lo básico. Volvimos a su oficina y tras buscar nosotros mismos en su base de datos, tuvimos otros dos pisos más que ver ese día,  no podíamos terminar el día sin tener piso,  íbamos justos de tiempo para hacer la visa. Al final, el último que vimos fue el que más nos gustó, íbamos sin ninguna esperanza, el hombre por teléfono había dicho que el piso estaba hecho un desastre y si estaba hecho un desastre para ellos, no quiero imaginar para nosotros. Había que mirar el piso con otros ojos, con el visor después-de-limpiar y hacerse-un-viaje-por-IKEA, mirándolo así, nos decidimos y lo alquilamos. Eso sí, antes de entrar el casero debía llevarse toda su mierda y limpiarlo a fondo, porque sino, menudo palizón…

– Después de tener el piso, en un día, teníamos que hacer multitud de trámites: Ir a la Universidad a que nos dieran los papeles para pedir el visado de estudiantes, pagar las tasas, ir a registrarnos a la comisaría y, a ser posible, ir a la oficina encargada de los visados. Casi lo logramos, si no hubiera sido porque las funcionarias de la comisaría, ese día tenían ganas de tocar las narices. No se les ocurrió otra cosa que preguntarnos que cómo habíamos llegado a Shenyang, que teníamos que enseñarles el billete de avión o el de tren o algo. En ese momento nos quedamos flipando porque, obviamente, en China puedes moverte libremente de un lado a otro sin problemas, y como si vas andando, pero se ve que eso no les valía. Después de ponernos más nerviosos que nada (porque sin una prueba de cómo habíamos llegado no pensaban mover un dedo para que nos registrásemos) y rebuscar y rebuscar, encontré en mi bolso, arrugada y medio rota la tarjeta de embarque de Pekín a Shenyang. Uff, menos mal, porque me veía allí poniendo cara de pena toda la tarde. Lo malo es que después de tanto sufrimiento, por problemas informáticos, nos hicieron volver al día siguiente, pero por fin lo conseguimos, ya éramos unos habitantes más de la ciudad.

– Lo que quedaba era lo más fácil, volver a la universidad para que nos dieran los documentos necesarios para poder renovar el visado e ir a la oficina encargada de los visados para extranjeros. Esto fue pan comido, no sin aguantar unas cuantas preguntas incómodas y petición de papeles extra, pero como somos la mar de previsores, no nos faltaba nada. Ya estaba todo hecho, sólo había que esperar una semana y recoger el pasaporte con el visado nuevo. Ya nos podíamos ir a casa, a nuestra nueva casa.

¿Casa o zafarrancho de combate? Más bien lo segundo, nuestro querido casero había “limpiado” y recogido todo al estilo chino, es decir, que tenía más mierda que el rabo de mil vacas y nos íbamos a pegar una buena paliza. Resumiendo, empleamos una semana entera limpiando, colocando ropa, yendo a Ikea, montando cosas, volviendo a limpiar, volviendo a ir a Ikea…y para entonces, ya parecía un hogar!

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La pena es que cuando ya era nuestra nueva casa, la teníamos que abandonar, teníamos planeado un viaje a Harbin  y vuelta a Hohhot a por más cosas….ah y a cerrar asuntos, nos quedaba hablar con la casera, vender muebles y empaquetar todo.

Pasamos 10 días en Hohhot entre comidas de despedida, cenas de despedida, visitas a correos, montando cajas, haciendo maletas y sobre todo, con muchísimas ganas de volver a Shenyang, ¡qué pronto se acostumbra uno a un colchón bueno!

Pero claro, teníamos que volver a casa y no habíamos contado con el Año Nuevo Chino, ese festival que pone todo patas arriba unos 15 días antes de que empiece y convierte el país en un caos, si puede ser más, claro. Cuando fuimos a comprar el billete de tren, una semana antes de la fecha, no había ninguno de los que nos convenían, así que tuvimos que cogernos uno al mediodía y sólo con un asiento, el otro, tendría que ir de pie. ¿De pie en un tren de alta velocidad? Sí, aunque la megafonía diga lo contrario. Es Año Nuevo, todo está permitido 😦

Y así, entre la marea de chinos que tan poco nos gusta, nos plantamos en Pekín:  No podíamos creernos la gente que había por todas partes y aún quedaba una semana entera para el año nuevo, con razón te dicen que no viajes en esas fechas. Cuando llegamos a la estación de tren de Pekín nos quedamos en shock. No funcionaba ni una sola escalera mecánica, había 2000 chinos alrededor y nosotros llevábamos dos maletones de 20 y 30kg cada uno. ¿Cómo íbamos a salir a la superficie? Sufriendo y mucho. No me acuerdo mucho de la escalada, sólo sé, que la gente estaba desesperada porque estuviese bloqueando el paso y que, casi cuando estaba ya arriba, un chico vino y me ayudó. Me faltaba el aire y estaba enfadada, de eso sí me acuerdo.

Pero…¡Ya habíamos llegado a la estación! Con buscar la puerta y esperar tranquilamente sentados estaba todo hecho. ¡INGENUOS! Creo que nos lo gritaron desde alguna parte 😛 Cuando entramos a la sala desde la que salía el tren flipamos, pero…¿de dónde narices salía tanta gente? ¿Por qué llevaban tanto equipaje? Ahora entendía por qué no había más que un billete para ese día, había comenzado la vuelta a casa por Navidad china, es decir, la vuelta a casa por año nuevo. ¡Qué horror!

Montar en el tren fue una batalla a vida o muerte, yo gané un par de golpes y procuré que no me tiraran al suelo, os lo digo en serio, a vida o muerte.

Pero ahora sí que sí, lo habíamos conseguido, sólo había que descansar, sentarse en el tren ( o al menos yo, porque nuestro querido Afura se tiró casi 5 horas de pie) y esperar a que dijeran por megafonía: “Próxima estación, Shenyang Norte”.

Home Sweet Home 😉

Hasta otra amigos.

Buscando el genio de Aladin.

Este lunes fue la inaguración de un negocio de un amigo-de-amigo. El tipo, además de tener edificios y negocios around de city y tener pinta de ser más mafioso que Al Capone, es musulmán. Los musulmanes de aquí son de ese tipo de musulmanes que durante el Ramadan comen, beben y follan se relacionan sin ningún tipo de problema moral. El hombre pensó que la mejor manera de hacerse una oficina era construirse un edificio árabe en el centro de la ciudad que de paso tenga spa, centro de masajes, salón de comidas etc. En resumidas cuentas, el lunes había comida for free y el ser guiri me daba licencia para ir. Ipae tenía un cumpleaños así que tuve que hacer un vídeo para inmortalizar el momento. A disfrutar

Lost in translation

Mientras preparo el post sobre nuestro viaje a Xi’an -que debería de haber escrito hace dos semanas- e Ipae escribe el suyo sobre como nos colamos en una fiesta por ser guiris, los acontecimientos me obligan a escribir uno intermedio.

Vivir en un país donde no dominas el idioma es una putada. Si además le sumas que no compartes el alfabeto entonces los problemas se duplican. A nosotros estos 8 meses nos han ido pasando anécdotas variadas que seguramente serán contadas en una mesa con amigos, sin embargo, según ha pasado el tiempo y nuestro chino ha ido haciéndose más potable los problemas básicos han ido desapareciendo dejando paso a una nueva fase. Esta nueva fase la denominamos “Yo creo que esto significa…”.

En esta fase somos capaces de enterarnos de entre el 10% y el 70% de las cosas que leemos con lo que la probabilidad de cagarla se mueve en ordenes inversos a esos. Los dos ejemplos que pongo a continuación dan una idea de como mola jugar a la ruleta rusa.

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