Nuestros niños adoptados

Llegar de nuevas a una ciudad china siempre es una aventura y dentro de esa aventura siempre hay un capítulo en negrita y subrayado que se llama comer. Como siempre, esto en cualquier lado es trivial pero aquí no. Nosotros tuvimos la suerte de que en el primer paseo de reconocimiento del vecindario encontramos una calle llena de “restaurantes”. El entrecomillado es porque hay sitios en los que se puede comer pero mi religión me impide llamarlos de ese modo. Entre los sitios que hemos visitado dentro de esa calle se encuentra mi restaurante favorito del vecindario. Llamémoslo lanzhoués.

Lanzhou es la capital de la provincia de Gansu. Tengo entendido que es fea de pelotas pero, viendo como son los restaurantes de Lanzhou que hay aquí, se tiene que comer de lujo. Como pasa con Xinjiang y parte de Mongolia Interior, la provincia de Gansu parece tener mucha influencia árabe. Empieza a ser una constante el que los restaurantes donde mejor como en China sean musulmanes. Por cierto, si algún musulmán lee esto en chino halal se escribe 清真, para que no os den cerdo por liebre. Ahora, ¿por que me gusta tanto este lugar? Esencialmente por 3 cosas.

1) Precio. Hoy por ejemplo hemos comido los dos hasta reventar y hemos pagado 32元 bebida incluida (unos 2€ cada uno).

2) Comida. Además de los omnipresentes pinchos de cordero (羊肉串) tienen platos como fideos+patata+carne+picante que las pasas canutas para acabártelo o DaPanJi (大盘鸡, literalmente ‘gran plato de pollo’) que es, como su nombre indica un plataco de pollo con patatas, pimiento y especias.

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A todo esto, los restaurantes de Lanzhou son famosos por los fideos hechos a mano (拉面) que están para morirse del placer.

3) Nuestros niños. En China los niños no son muy dados a sonreír. Lo hacen, pero si lo comparas con cualquier niño español te preguntarías por qué están siempre tan tristes. Así pasa que cuando encuentras alguno cuya curiosidad por ver un guiri vence a su miedo a que te lo comas vivo terminas pasándotelo pipa con ellos (y ellos más). Los que os pongo ahora son los dos niños (niño y niña) que está siempre en el restaurante y que, después de 3-4 visitas, terminaron jugando con nosotros.

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Los nombres por los que nos llama la niña, ayi (阿姨) y shushu (叔叔), significan tío y tía. La primera vez que nos lo llamaron yo me meaba de la risa.

P.D. Si el vídeo se ve mal, como me ha pasado a mi, cambiad la calidad a 480p.